Hay momentos en la vida que nos invitan a pausar el ritmo, mirar el camino recorrido y agradecer con el corazón abierto por cada etapa vivida. Hoy deseo compartir con ustedes una reflexión personal nacida a propósito de mi cumpleaños número 69.
El pasado 23 de octubre celebré este nuevo año de vida. Alcanzar esta edad es un verdadero regalo que te invita a valorar el presente con mayor intensidad, consciente de que el futuro, por naturaleza, se va haciendo más corto. Mirando hacia atrás con profunda gratitud, y dando gracias a Dios porque tanto mi salud como la de mi familia se encuentran en un momento excelente, me detuve un instante a recordar los pasos que me han traído hasta aquí.
Mi trayectoria laboral ha estado marcada por etapas muy valiosas y enriquecedoras. Dediqué 25 años de servicio a la compañía telefónica CANTV antes de dar el paso hacia la independencia. Tras esa época, incursioné durante 15 años en el área de transporte colectivo; sin embargo, debido a las complejas dinámicas de nuestro entorno, no fue posible seguir manteniendo las unidades. También trabajé un tiempo como taxista, sumando experiencias únicas al equipaje de la vida.
Hoy en día, la vida me sonríe desde una hermosa empresa familiar donde estoy al frente de una tienda de tecnología dedicada a ofrecer servicios de internet por Wi-Fi y fibra óptica. Me siento profundamente afortunado, respetado y querido, viviendo día a día el privilegio de formar parte de este proyecto.
Siento que, en este punto del camino, mi mayor prioridad es cuidar la salud y preservar la paz mental, considerándola el tesoro más valioso que puedo custodiar. Solo desde la tranquilidad puedo disfrutar plenamente de lo que verdaderamente importa: mi esposa, mi hijo, mis nietos y mi bella madre, quien con su amor incondicional siempre está presente y pendiente de todos nosotros.
Gracias, Dios mío, por cada bendición, por el camino andado y por seguir guiando nuestros pasos día a día.

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